Hoy voy a escribir sobre las webquest. No es que me gusten, de hecho opino sobre ellas lo mismo que Francisco Pero se da la infeliz circunstancia de que tengo que trabajar sobre ellas en un curso de formación de profesores en el que participo.
Ya que por fuerza hay que diseñar una webquest en el curso, me voy a esforzar y voy a intentar verle el lado positivo.
Las webquest están basadas en el acceso del alumno a información/material auténtico en internet.En mi opinión el formato se resiente por haber sido creado en los noventa y estar asociado a la necesidad didáctica predominante en el ese tiempo: la alfabetización digital. Para mí el formato webquest tiene un componente muy fuerte de facilitar el acceso a los recurso/material/auténtico. En la época de los nativos digitales el promover el acceso a la inforación ya no es prioritario. Con Google y los marcadores sociales todo el mundo tiene acceso a multitud de recursos con un simple clic. Lo esencial en nuestros tiempos de exceso de imformación es saber cómo seleccionar eficazmente la misma. Es decir, desarrollar la literacidad crítica (por cierto, cómo me gusta lo que escribe Cassany en este sentido)
El formato de webquest puede adaptarse también a ese propósito, pero no es el único ni el más adecuado para conseguirlo.
La verdad es que sigo sin entender por qué a tantos profesores les gustan tanto. Me parece un formato demasiado fijo para albergar las posibilidades de interacción y socialización que posibilita la técnica actual.
Buceando en la literatura sobre webquest lo que me ha parecido más interesante hasta la fecha son las conclusiones del la comunidad catalana sobre webquest de 2006 en el que proponen una integración en las webquest de elementos del aprendizaje cooperativo.
Eso se acerca más al “harnessing Collective Intelligence” de la web 2.0 y me parece un poco más aceptable también para el aula de E/LE.
Junio 29, 2007